Alemania debe morir, el plan de exterminio judío para Alemania

Curioso título el de este opúsculo y sobre todo curiosa propuesta la del judío , Theodore Kaufmann. Va más allá del plan Morgenthau pues propone la esterilización de los alemanes y el reparto del territorio entre los países vecinos. En la Wikipedia (aquí) se le describe como la propuesta de un desequilibrado y se lamenta el uso propagandístico hecho por los nacionalsocialistas. No hablan del plan Morgentau, que no era precisamente un “desequilibrado”, firmado por Churchill y Roosevelt, y que no fue puesto en práctica por la reacción del público tras conocerse su contenido.

Se puede leer aquí una traducción al español, donde cuentan que el New York Times y el Washington Post calificaron positivamente este plan de exterminio.

El libro fue publicado en 1941, antes de las deportaciones de judíos, enemigos declarados del régimen nacional socialista. El libro empieza afirmando que esta es una guerra de Alemania contra la humanidad, y que la nación alemana tiene una tendencia innata a la conquista y las matanzas. Solo eliminando a Alemania puede haber paz en el mundo:

… independientemente de qué líder o qué clase gobierne Alemania, la guerra será emprendida contra el mundo por este país, porque la fuerza que le compele a la acción es una parte inseparable del alma colectiva de esa nación.

La lucha por hacer al mundo “seguro para la democracia” es mucho más antigua que la guerra de Iraq:

Si la democracia, tal y como la conocen los norteamericanos, es el gobierno de la mayoría en el ámbito nacional, también debe serlo en lo internacional. El mayor de los bienes para el mayor número posible es el gobierno democrático de la mayoría; luchar por la democracia mundial es asegurar los derechos de la mayoría de los pueblos democráticos contra la incursión contra ellos de parte de cualquier minoría autocrática.

La lucha debe ser por el exterminio. No se harán prisioneros:

Luchar, vencer, y no terminar esta vez con el germanismo para siempre, con el exterminio completo de esos pueblos que expanden su doctrina, es anunciar el comienzo de otra guerra alemana en el plazo de una generación.

Negro sobre blanco:

No hay ninguna otra alternativa más: ¡Alemania Debe Perecer!

Más:

Nosotros no necesitamos condenar a los germanos. Ellos mismos se autocondenan. Porque sólo necesitamos leer y oír esas palabras escritas y manifestadas únicamente por alemanes; observar las acciones realizadas únicamente por alemanes; soportar sufrimientos y dislocaciones causadas solamente por el pueblo alemán, en la prosecución de sus ideales megalomaniáticos y sus demoníacas aspiraciones para percatarnos que son los propios alemanes quienes lo decretan, casi exigen, su ostracismo del resto de la humanidad. Ellos han perdido el deseo de ser seres humanos. Ellos no son sino bestias; y deben ser tratados como tales.

Todo ello por el Nuevo Orden Mundial:

Odio la guerra no sólo por los sufrimientos, miserias, tragedias y devastaciones sin sentido que le siguen a su paso, sino que, más aún, porque la considero ser el cordón umbilical, aún sin cortar, que une el embrión moral y espiritual del hombre a la matriz física del instinto bestial. Y yo sé que, mientras este cordón permanezca intacto, el progreso humano y la evolución social tendrán que sustentarse siempre sobre bases inseguras y no permanentes. Y también sé que, mientras las guerras persistan, nunca podrá plasmarse esa paz mundial de la cual, algún día, nacerá una confederación de naciones, porque esta confederación es el fin último, y absolutamente inevitable, de la raza humana.

El capítulo dos arranca así de moderadamente, con una cita de un tal Bourdon, que escribió “El enigma alemán” (texto en inglés):

¡LOS ALEMANES son un pueblo execrable!

[…]

Ellos no son capaces de mucho más, salvo odiar y mentir, incluso a sí mismos. Se inmiscuyen en los asuntos de los demás, hurgando con sus narices en asuntos que no les conciernen, criticándolo todo, dominándolo todo, rebajando y distorsionándolo todo.

[…]

El universo le pertenece de derecho. Cualquiera que intente escapar de esta tiranía es un rebelde.

[…]

El alemán ha decidido que su raza ha sido elegida por Dios para imperar en el mundo contemporáneo. Cualquiera que se le resista es un usurpador arrogante que debe ser destruido.

Es más o menos lo que exige el Talmud a los judíos. Kaufman añade esto:

ninguna nación Occidental ha hecho de la guerra una religión; tal idolatría de las armas, y tal culto de matanzas masivas y de destrucción como lo ha hecho Alemania y sus pueblos.

El capítulo 3 habla del germanismo organizado. Es difícil no pensar que las acusaciones se aplican con mayor fidelidad al sionismo:

EL GERMANISMO- Es la teoría de una Raza de Señores alemana destinada a esclavizar un mundo débil, por la fuerza y la brutalidad- había sido una doctrina elaborada por las creencias alemanas, desde sus días tribales hasta la última parte del siglo pasado cuando alcanzó su madurez al convertirse en un vasto y bien organizado movimiento. Su asombroso y ambicioso programa amalgamó todas las más importantes doctrinas y creencias de maestros alemanes, escritores, estadistas y filósofos tales como Kant, Nietzsche, Hegel, von Bernhardi, Rohrbach, Treitschke y Spengler. Y porque la doctrina que predicada tocaba las mismas raíces del alma alemana, y abarcaba los principios fundamentales del intelecto alemán, el movimiento encontró una inmediata y tremenda respuesta popular. De hecho su programa fue tan popular en Alemania que, a los diez años de su inicio, este maligno dogma, ya se había esparcido a través del mundo entero.

[…]

Treitschhke fue un belicista y un creyente de primer rango de que la “fuerza hace el derecho”. Poseyendo un don natural de elocuencia hechizaba a los estudiantes en sus disertaciones sobre “conquistar a cualquier precio” porque, según su interpretación del desarrollo e historia de los germanos, tenían que seguir tal senda para expandirse más allá de sus fronteras. Al principio señaló a Europa como el área del Espacio Vital “Lebensraum” de Alemania, pero, después del éxito del ejército alemán en 1.870, él engrandeció y expandió su declaración original al manifestar que el mundo estaba hecho para ser conquistado y dominado por Alemania; que, a través de la imposición de la guerra al mundo, la nación alemana estaba destinada a convertirse en el “super Estado” del universo, y tener a sus pueblos en la esclavitud.

[…]

La Liga Pan Germánica combina varias de las doctrinas de Treitschke en un programa de acción que generó, entre sus estatutos, cuatro grandes principios que fijan ampliamente sus principales objetivos. [27] Ellos eran:

1º.- Vigilar y apoyar todos los movimientos nacionales alemanes, en todos los países donde los alemanes tienen que sostener una lucha en apoyo del germanismo, con el objeto de unir y abarcar a todos los alemanes en el mundo.

2º.- Promover una política activa alemana para su beneficio en Europa y allende los mares y, especialmente, promover todos los movimientos coloniales para propósitos prácticos.

3º.- Tratar y resolver todas las cuestiones relacionadas con la gestación, la crianza y una mayor educación en el sentido germánico.

4º.- Avivar la autoconciencia patriótica de los alemanes, y ofrecer resistencia a todos los movimientos antagónicos al desarrollo nacional.

Esto describe mucho mejor al judaísmo.

El capítulo 4 trata de las asociaciones de alemanes residentes en el extranjero y de los esfuerzos de los germanistas de tratar de conservarlos como alemanes. Acusa a Alemania de defenderá España en la guerra de Cuba, como que no fuera legítima esa postura.

A causa de su lenguaje común y sus filosofías humanistas, los alemanes miran, tanto a Inglaterra y a los Estados Unidos, como crueles enemigos de su super – Estado

“Filosofías humanistas…” Los alemanes acusados de tener un “superestado” frente al imperio británico y a su continuador, el imperio norteamericano. Causa consternación.

Esta perpetua oposición de Alemania a la Doctrina Monroe, así como su continuo desafío a ella, fue mejor bosquejada en un artículo impreso, al comienzo de este siglo, por The Journal of Commerce en respuesta a la pretensión alemana de que la Doctrina Monroe era “una vana pretensión”. El propósito de aquel mensaje está tan cargado de vigor y verdad, son tan frescas y vivas cada una de sus palabras y tan generalmente a propósito, que merece una citación completa.

“El último profesor alemán (Mommsen) que aborda la Doctrina Monroe parece mostrar la usual incapacidad teutónica para entender lo que significa. Él asume que esta “vacua pretensión”, por parte de los Estados Unidos, es controlar los destinos de las naciones Sudamericanas, y tener a los europeos apartados de ellas. Él no puede ver que los Estados Unidos no busca ningún predominio, sino sólo objeta al predominio europeo. La mente alemana falla en ver que nuestra política es dejar a los países de Sur América independientes, para desarrollar sus propias políticas; y sólo le pedimos a Europa que les dejen independientes, y no intenten apropiarse de sus territorios o supriman su soberanía. Los Estados Unidos desean que Sur América ejerza su propio control”.

Qué forma de darle la vuelta a los argumentos.

Los colonos alemanes de Sudamérica fueron alentados a preservar su nacionalidad, su lenguaje, el estilo de vida alemán, y el interés en la “madre patria”.

Esto es lo que hace la sinagoga, precisamente.

El capítulo 5 contiene citas de diversos autores sobre “el alma alemana”. El 6 rechaza cualquier alternativa que no sea la destrucción de Alemania y la aniquilación de los alemanes. El 7 propone el plan de “Muerte a Alemania”, la esterilización de todos los alemanes y le reparto de todos los territorios.

El editor ha añadido los comentarios de la prensa más relevante de la época:

UNA IDEA SENSACIONAL.
Times Magazine.
******
UNA TEORÍA PROVOCATIVA INTERESANTEMENTE PRESENTADA.
Washington (D.C.) Post.
******
UN PLAN PARA LA PAZ PERMANENTE ENTRE LAS NACIONES CIVILIZADAS.
New York Times.
******
FRANCAMENTE PRESENTA EL ESPANTOSO FONDO DEL ALMA NAZI.
Philadelphia Record.

¿Por qué apenas se habla de estas cosas?

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3 respuestas a Alemania debe morir, el plan de exterminio judío para Alemania

  1. emilio diaz dijo:

    “El libro fue publicado en 1951, antes de las deportaciones de judíos”
    ¿en 1951?
    ¿No sería mejor 1941?

  2. neocohn dijo:

    Corregido. Gracias.

  3. alejandro dijo:

    Muy agradecido por el artículo, y que despierte a todos quienes aún no ven las tinieblas con que nos envuelve Sion

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