Netanyahu presionó a las familias para que los judíos asesinados fueran enterrados en Israel

La polémica en torno al entierro de los cuatro judíos franceses asesinados por un yihadista francés la semana pasada en un supermercado kosher de París estalla al día siguiente de que se llevara a cabo.

Yehuda Meshi-Zahav, presidente de la asociación de rescate y recuperación ZAKA, asegura que el Gobierno israelí estaba empeñado en que se sepultara a las víctimas en Jerusalén e incluso presionó a una de sus familias para conseguirlo.

Los voluntarios de ZAKA se desplazaron a la capital francesa para hacer los preparativos del funeral siguiendo la ley judía.

Meshi-Zahav dijo al diario israelí Haaretz que una de las familias prefería que su hijo asesinado descansara para siempre en Francia, pero recibió muchas presiones hasta que cedió.

Avi Zana, director de la fundación AMI de ayuda a la integración de judíos que emigran a Israel, que estaba dando apoyo a las familias de las víctimas, afirmó que dos de las cuatro familias tenían dificultades para decidir si querían que se enterrara a sus seres queridos en Israel o en Francia.

“No es una decisión fácil, los musulmanes que fueron asesinados en los ataques fueron enterrados en Francia, si decidimos enterrar en Francia, entonces está claro que nuestro futuro está en Francia”, señaló Zana.

“Hubo miembros importantes de la comunidad que se preguntaban si los judíos franceses tienen dos Estados, esta es una cuestión crucial y las familias se tomaron su tiempo para decidir”, añadió al rotativo Haaretz.

Una vez tomada la decisión de enterrar a las cuatro víctimas en Israel, se pidió a las familias y a la comunidad judía francesa que pagaran decenas de miles de shekels (moneda israelí) por las tumbas donde serían enterrados los asesinados.

El lugar de la sepultura se cambió tres veces y como las víctimas no eran ciudadanos israelíes, el entierro no fue financiado por el Instituto Nacional de Seguros.

El sepelio tuvo carácter semi-oficial, pero el Gobierno nunca llegó a decretar que fuera un funeral de Estado. Solo tras un duro día de discusiones, el Estado decidió que cubriría el gasto del entierro.

Primero, la sociedad de entierros de la comunidad yemenita sugirió que los cuatro fueran enterrados en el Monte de los Olivos, en Jerusalén Este, pero exigía 15.000 euros por tumba, a pesar de que se encontraban en la parte más remota del cementerio.

“Hubo una reunión en la oficina del primer ministro (Benjamín Netanyahu) y le dije: se sentirán avergonzados, no es posible enterrarlos ahí”, explicó Meshi-Zahav.

Debido a su intervención, se canceló el acuerdo con la sociedad funeraria yemenita.

Tras esta opción, se contemplaron varias que se descartaron o por el alto coste que suponían o por problemas de seguridad.

Finalmente, el viceministro de Asuntos Religiosos, Eli Ben-Dahan, anunció que su ministerio sufragaría los entierros, aunque dejó claro que las familias de las víctimas no querían que todo fuera gratis y que, si no lo hubiera sido, el coste lo habría asumido la comunidad judía de Francia.

Fuente.

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