Money Monster: Una vez más, Holiwood desvía la atención del crimen financiero judío a los gentiles

money-monsterLo que sigue es una reseña de la película Money Monster, por Edmund Connelly, de traducción propia.

Comienzo del artículo.

Los actores George Clooney y Julia Roberts se han unido al grupo de ilustres protagonistas de la campaña de desinformación en curso. Mirad la compañía a la que se unen: Leonardo DiCaprio, John Travolta, Brad Pitt, Richard Gere, Susan Sarandon, Tim Roth, Jeremy Irons, Kevin Spacey, Danny DeVito, Gregory Peck, Ryan Gosling, Christian Bale y Steve Carell.

Su papel: Ocultar el hecho de la masiva participación judía en las finanzas de Wall Street – incluyendo una inmensa malversación de fondos y un sinfín de ejemplos de prácticas oscuras. No sólo Hollywood oculta esos hechos, también los arroja sobre personas blancas que son inocentes. Y lo hace consistentemente.

En Money Monster (2016), Clooney interpreta a Lee Gates, el anfitrión escurridizo y hastiado de un programa de televisión de asesoramiento financiero del mismo nombre. Gates, recomienda una empresa que misteriosamente pierde 800 millones de dólares, y deja a muchos inversores en la ruina – incluyendo a uno que va al estudio y toma a Gates como rehén con un chaleco de explosivos.

Y hablando de curiosas casualidades: aunque escrita mucho antes de que Trump surgiera como un rival serio del corrupto status quo de la política estadounidense, la película hace al secuestrador portavoz de una indignación por la corrupción de las finanzas y los medios de comunicación casi perfectamente paralela contra la que Trump ha fulminado a menudo, incluyendo el reciente meeting de West Palm Beach.

He escrito muchísimas columnas en TOO sobre la falsedad judía y el papel de Hollywood en la ocultación del increíble robo financiero para enumerarlos aquí. Por lo demás, he escrito ya mucho en mis largos ensayos para El Occidental Quarterly sobre el control judío de Hollywood para repetirlo aquí. Sólo hay que hacer clic en los enlaces y encontrará todo eso. Por lo tanto, el presente ensayo asume que usted sabe algo acerca de mis escritos anteriores.

Aun así, voy a presentar brevemente mi argumento. En primer lugar, los judíos dominan Hollywood. De hecho, es un imperio suyo. En segundo lugar, los judíos a largo de la historia moderna han estado involucrados en escándalos financieros colosales, alcanzando proporciones verdaderamente sorprendentes en los últimos cincuenta años. En tercer lugar, los judíos utilizan su máquina de propaganda de Hollywood para enturbiar estos hechos. El caso en cuestión: esta es la sexta película importante que he reseñado sobre los progresos del engaño sobre el papel de los judíos en  la manipulación financiera. Como ya he dicho, se trata de una campaña de desinformación explícita.

Bueno, vamos a seguir adelante con una interpretación de Money Monster.

George Clooney interpretando a Lee Gates está en un típico espectáculo suyo, con el personaje de Julia Roberts dirigiéndolo desde una cabina oscura. De repente, nuestro secuestrador llega al escenario disfrazado de repartidor y pronto coloca el chaleco explosivo encima del asustado Gates. Llaman a la policía, etc., etc.

Kyle Budwell (Jack O'Connell) takes TV host Lee Gates (George Clooney) hostage in TriStar Pictures' MONEY MONSTER.

Kyle Budwell (Jack O’Connell) toma al presentador de televisión Lee Gates (George Clooney) como rehén en Monster Money TriStar Pictures.

El secuestrador es un tal Kyle Budwell (interpretado por el actor anglo-irlandés Jack O’Connell). Budwell tiene problemas mentales, como muestra su discurso y comportamiento infantil. Por ejemplo, cuando su madre murió y le dejó $ 60.000, lo invirtió todo en una empresa llamada IBIS, después de que Gates considerara la acción muy recomendable en un programa anterior. Budwell quiere vengarse de Gates por su mal consejo y del director general de IBIS, Walt Camby.

En medio del drama habitual de Hollywood viene una escena en la que localizan a la novia embarazada de Budwell y tratan de usarla para que Budwell desista de su plan para suicidarse. Sin embargo, esta se entera de cómo su novio perdió todo su dinero y lanza una andanada verbal, dejándolo por los suelos. (Resulta al final una  hábil descripción en un minuto del microcosmos de las relaciones actuales entre los sexos en los Estados Unidos) Notablemente, Budwell no dispara a nadie.

Entre tanto, la gente está ocupada detrás de las escenas en averiguar dónde está el CEO Camby. Resulta que ha hecho un viaje secreto a Sudáfrica para llevar  adelante su plan de invertir temporalmente 800 millones de dólares de su compañía para dar un pelotazo en una acción minera. El acuerdo, por desgracia, no llega a su fin y el dinero desaparece. Entonces se atribuye esto a un “fallo informático” relacionado con sofisticados algoritmos de negociación, pero Budwell no se lo cree. Por lo demás, Gates se está convirtiendo en sospechoso, como también el jefe de relaciones públicas de IBIS.

A estas alturas, Gates ha comenzado a sentir una creciente simpatía por Budwell, a pesar del chaleco explosivo.

En eso seguimos a Gates y Budwell mientras caminan por las calles de Manhattan buscando a Camby para hacerle frente. Como Camby es responsable de la desaparición del dinero, es útil echar un vistazo a su imagen e identidad. En pocas palabras: no es judío.

camby

Wikipedia nos informa de que

“[Dominique] West nació y creció en Sheffield, West Riding en Yorkshire, el sexto de siete hermanos (cinco niñas y dos niños) en una familia católica, de ascendencia irlandesa en gran parte.”

Como sigo insistiendo, Hollywood desvía constantemente la atención de su audiencia lejos de la etnia muchísimo más probable de los culpables de delitos financieros: los judíos. Podéis desenterrar columnas de TOO sobre el tema, donde se puede encontrar por lo menos treinta y un ensayos en los archivos sobre el tema los judíos en la Economía / Finanzas.

Aun así, a pesar de su obvia decepción, Money Monster es instructiva en cierto modo. Para los que entienden qué grupo es realmente culpable, un monologo de Budwell explica sus delitos:

Quiero que todos sepan esto. Puedo ser el que tiene el arma aquí, pero no soy el verdadero criminal. ¡Es gente como esta! [Señalando a Gates y la gente del programa]. Ellos están nos robando todo y se están saliendo con la suya, también. Nadie está preguntándose cómo. Nadie está preguntándose por qué.

Los de ahí tenéis que abrir los ojos. No es solo que el gobierno no ayude. Como simplemente miran para el otro lado, ya que además de que están robando nuestro dinero ¡apenas tienen que pagar impuestos por ello! Te lo digo, está todo amañado. Todo este maldito asunto. Están robando al país bajo nuestros pies. No los musulmanes. No los chinos. Ellos.

Está todo acordado. A ellos les gusta como cuadran las cosas, por lo que siguen reescribiendo la ecuación. Lo que significa que cuando finalmente consigues un poco de dinero y tratas de ser listo, enciendes el televisor. Boom. Así es como ellos se lo llevan crudo. ¡Se lo cogen tan rápido que ni siquiera tienen que explicarlo! Controlan, literalmente, las ondas de radio. Controlan palabra por palabra la información.

Hay mucho que sacar de aquí. En primer lugar, al ver la película, vemos que Budwell culpa a gente como Gates, el CEO Camby y otros como ellos. Pero si se reemplaza “ellos” por “judíos”, su discurso es instructivo. ¿Está todo  amañado? Bueno, cualquiera que lea artículos sobre los patrones de especulación de Goldman Sachs, estará de acuerdo con eso. Use Google y obtendrá usted alrededor de 800.000 respuestas.

Muy informativo sobre Goldman Sachs es la afirmación de Budwell, ¡”Se lo llevan tan rápido que ni siquiera tienen que explicarlo!” Muchos de nosotros todavía recordamos los cargos presentados contra Goldman en este sentido. En pocas palabras:

Mientras que la SEC está ocupada investigando a Goldman Sachs, puede que sea procedente mirar otro fraude dominado por Goldman: los programas de especulación de alta frecuencia….

[Llamado] High Frequency Trading (HFT) o “comercio de caja negra,” el programa de especulación automatizado utiliza computadoras de alta velocidad que se rigen por complejos algoritmos (instrucciones a la computadora) para analizar los datos y dar órdenes de transacciones en cantidades masivas a velocidades muy altas. Al igual que el jugador de póquer que mira a escondidas en un espejo para ver las cartas de su oponente, los HFTs permiten al operador del programa dar un vistazo a los principales ordenes entrantes y saltar delante de ellos para llevarse la mayor parte de los beneficios. Y esas grandes órdenes institucionales son nuestro dinero – nuestros fondos de pensiones, fondos de inversión, y 401K.

¿Y el gobierno deja hacer? Puedes volver a leer mi crítica  de The Big Short, sobre todo de mi narración de:

como en 1989 y 1993, los instrumentos financieros que más tarde jugaron un papel central en la crisis de 2008-9 estaban exentos de la supervisión del gobierno Por ejemplo, [Alan] Greenspan inflexible acerca de lograr que el gobierno se apartara del camino. “De hecho, Greenspan acabó con gran parte supervisión activa de la industria bancaria por la Fed.” Acompañado por el secretario del Tesoro Robert Rubin y su sucesor, Lawrence Summers, “los tres montaron una agresiva campaña para detener cualquier iniciativa para regular el uso de nuevos instrumentos derivados.”

Cuando se consideró imponer restricciones sobre las operaciones de riesgo, Greenspan, Rubin y Summers las bloquearon deliberadamente. Por lo tanto, cuando Brooksley Born, presidenta de la Comisión de Negociación de Futuros de Materias Primas trató de hacer su trabajo, Summers la criticó de forma agresiva. En el momento justo, Greenspan, Rubin y Arthur Levitt, de la Comisión de Valores presionaron al Congreso para maniatar a Born.

Esta intimidación sufrida por Born llegó a 2000 cuando Greenspan continuó insistiendo que debería confiarse en Wall Street y dejarla a sus propios controles. “Con estas garantías, el Congreso siguió adelante y quitó a la CFTC la responsabilidad sobre los derivados, y el presidente Clinton firmó el proyecto de ley en diciembre de 2000.” Mientras tanto, la Sra. Born dejó calladamente el servicio público.

Y me han gustado las declaraciones explícitas de Budwell    en que dice que “No son los musulmanes. No son los chinos. “Sí, tiene razón. Sabemos quiénes son.

Creo que lo que más sentido tiene para mi es que Budwell señaló la vinculación del engaño financiero con el poder de crear la realidad que vemos y oímos: “Ellos son literalmente los dueños de las ondas de radio. Ellos controlan literalmente la información “Este ha sido un punto clave que otros y yo hemos señalado durante años en TOO: Los judíos tienen el control de los medios de comunicación en todo Occidente. Y nos está matando.

Lo que hemos discutido hasta ahora es suficiente para fundamentar mi propuesta sobre las películas de Hollywood: nos engañan sobre la identidad de los verdaderos culpables del crimen financiero. Lo que realmente me sorprende, sin embargo, son las recientes afirmaciones de Donald Trump que reflejan tan bien lo que dice Budwell. Y parece que los mismos judíos también entienden lo que Trump quiere decir cuando dice que todo esto es cosa de “judíos”.

En su discurso del 14 de octubre Trump acusó a Hillary Clinton, según informó NPR, “de reunirse en secreto con los bancos internacionales para trazar la destrucción de la soberanía EE.UU.” NPR utilizó un video de Trump para mostrar a quien estaba atacando:

Donald Trump: … Con el fin de enriquecer esos poderes financieros globales, los intereses de amigos y sus donantes.

[Host NPR] Gjelten: Ni una palabra sobre los judíos – pero algunos autores señalaron que la referencia a los banqueros internacionales que socavan la soberanía nacional tiene paralelismos con la propaganda clásica antisemita.

Kevin MacDonald, editor de TOO, vio este punto CLARAMANTE; así, escribiendo que “los activistas judíos se horrorizaron, alegando que cualquier mención de reuniones secretas con los bancos internacionales debería estar prohibida porque se está vinculada históricamente al antisemitismo.”

Mi principal punto, sin embargo, es cuan cerca están las palabras de Trump de las de Budwell:

Esta elección determinará si somos una nación libre o si sólo tenemos la ilusión de la democracia, pero de hecho estamos controlados por un pequeño grupo de intereses particulares global que maneja el sistema, y nuestro sistema está amañado. Esta es la realidad, usted lo sabe, ellos lo saben, yo lo sé, y casi todo el mundo lo sabe”.

Claramente, este sentimiento ha enrarecido el aire en la actualidad. Pat Buchanan, por su parte, simplemente expresó los mismos temores, al escribir:

El sistema se horroriza ante el desafío de Donald porque, en lo profundo de su alma, teme que hizo la gente por la que Trump habla ya no acepta su legitimidad política o autoridad moral.

Podrá gobernar y dirigir el país, y podrá manipular el sistema a través de la inmigración masiva y un estado de bienestar mamut para que la América media nunca más sea capaz de elegir a uno de los suyos. Pero la clase del sistema, desconectada de la gente a la que gobierna, siente, con razón, hizo que no es amada e incluso es detestada.

Volviendo a Trump, él, al igual que nuestro secuestrador Budwell, es consciente del papel especial de los medios de comunicación:

El sistema y los que lo medios que los hacen posible querrán [¿ejercer?] control sobre esta nación a través de medios que les son muy bien conocidos. Cualquiera que desafía su control es considerado sexista, racista, xenófobo, y moralmente deforme.

En un ensayo de este mes,  MacDonald llevó este acusación hasta su conclusión lógica, escribiendo que “Nosotros, en TOO, no guardamos ningún secreto sobre el papel de los judíos en los medios de comunicación (resumido brevemente aquí y más ampliamente aquí, pp. XLVI-LVI).”

Ahora podemos ver a  Budwell realizar su discurso acerca de los que manipulan el sistema. Es muy fácil para mí imaginar el mismo, exacto tono y la furia de cuando Trump lanza su ataque contra la élite hostil que nos gobierna ahora:

Te atacarán, te calumniarán, buscarán destruir tu carrera y tu familia, buscarán destruirle a usted completamente, incluyendo su reputación. Mentirán, mentirán, mentirán, y luego otra vez harán algo peor que eso, harán lo que sea necesario.

Realmente creo que estoy en lo cierto con estas reseñas de las películas de Hollywood que blanquean la actividad financiera cuestionable o criminal de los judíos. En su lugar, la culpa se pone en personas blancas, que son, de hecho, las víctimas (incluyendo Budwell en la película).

Voy a cerrar con citas de mis ensayos anteriores sobre este tema, porque las citas son tan pertinentes como siempre. En mi reseña de Richard Gere en arbitraje, por ejemplo, he observado lo que el antiguo escritor de Counter-Currents Andrew Hamilton escribió sobre los gestores de fondos de cobertura (hedge funds):

Muy a menudo los judíos privilegiados utilizan la gran riqueza que han ordeñado del sector productivo de la economía para hacer avanzar iniciativas contra los blancos, pro-judías y de izquierda, perjudicando así a América y al mundo de dos maneras – económicamente mediante operaciones de mercado despiadadas y a corto plazo, y políticamente a través de su “filantropía” y las enormes donaciones a causas políticas. George Soros ha hecho un enorme daño a los blancos de todo el mundo de esta manera…

Hamilton nota específicamente la enorme riqueza concentrada en semejantes manos, en referencia a la reciente clasificación de la revista Forbes de los gestores de fondos de cobertura más ricos de los Estados Unidos según su fortuna personal estimada: “Veinticuatro de los 32 nombres de la lista (75%) son judíos, de los 10 más ricos, 8 (80%) son judíos”.

judíos-ejecutar Hollywood

 

Lo voy a preguntar de nuevo: ¿Importante que los judíos manejen Hollywood? Por supuesto que sí. Estoy totalmente de acuerdo con lo que nuestro editor Kevin MacDonald concluyó: “Importa mucho que los judíos manejen Hollywood.” La ocultación de la identidad judía cuando podría perjudicar a los judíos y ayudar a los gentiles es sólo una faceta de cómo el control de las películas pone en grave desventaja a los blancos. Aunque nosotros en TOO hacemos todo lo posible para neutralizar este poder.

 

Lectores, el tiempo se acaba. Puede que Trump gane o no. Necesitamos más que nunca señalar a la tribu que nos ataca. Money Monster ayuda un poco cuando el espectador entiende cómo leer la gramática de la película, al igual que los judíos entienden con razón a quien está atacando Trump. Ayuda a otros a darse cuenta de lo que las insinuaciones, guiños y alusiones significan.

 

Por último, ten siempre en un primer plano de tu conciencia lo que Greg Johnson de Counter-Currents resumió de manera precisa:

 

Los judíos, por supuesto, más que cualquier otro pueblo, son conscientes de las condiciones necesarias de supervivencia colectiva. Están preocupados por asegurarse esas condiciones para su propio pueblo incluso aunque nos les niegan a nosotros. La conclusión obvia es que para nosotros implican no sobrevivir como pueblo. América está siendo perjudicada, explotada, degradada, y asesinada por la comunidad judía organizada.

 

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Amigos, hace una generación un personaje llamado Howard Beale hizo una llamada furiosa al estadounidense medio, una llamada a decir no a la degradación y al crimen de aquella era. Ahora es Kyle Budwell el que hace una llamada a nuestra generación – y por alguna casualidad, Donald Trump está proclamando el mismo mensaje con la misma sensación de rabia interior. Ahora cultivemos esa justa cólera al máximo.

Final del artículo.

Traducción propia de Review of Money Monster

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